Resulta obvio decir, visto lo visto, que cada sociedad manifiesta, según su propio ritmo de progresión, sus propias tendencias. Además, claro, de que ese ritmo no es el mismo en una sociedad en que la ley permite un amplio margen en el uso de estas técnicas de comunicación, como en aquellas en las que la ley actúa de forma restrictiva y limitadora (en España podemos decir que actúa, practicamente, como ‘encorsetadora’… por lo menos hasta tiempos muy recientes).
Con todo, desde un punto de vista amplio, podemos identificar tendencias en cuanto a lo que al diseño y difusión de los vídeos electorales se refiere:
1. El creciente peso de los esquemas publicitarios. Los ‘bustos parlantes’ caminan con paso firme hacia su definitiva extinción. Viendo los vídeos electorales que se emitían en España en 1977, y comparándolos con aquellos que se emitían en 1990, y estos con los que se emitían en 2008, podemos ver cómo el ‘candidato parlante’ ha pasado de suponer la totalidad del vídeo y ser el único transmisor del mensaje, a desaparecer por completo. De hecho, en las elecciones españolas de 2008, ningún vídeo electoral de los dos principales partidos tenían 1 sólo segundo dedicado a esta técnica.
Incluso si analizamos el período electoral 2004-2008 y vemos los vídeos de todos los procesos electorales transcurridos en estos períodos, si los comparamos observamos cómo el ‘candidato parlante’ ha pasado a, vídeo tras vídeo, y elección tras elección, perder protagonismo (medidos bien en tiempo de pantalla o bien en insertos de imagen, sobre cifras tanto totales como relativas).
La causa de que esto sea así es el, cada vez, mayor peso de los esquemas publicitarios en la comunicación política. Una transformación que va de manos de la transformación de la sociedad.
2. Vídeos cada vez más integrados en la campaña. El vídeo electoral, en las democracias maduras, ha pasado de ser el ‘eje’ fundamental de cualquier campaña (a través del cual el candidato, de forma eficaz, recordaba los principales asuntos e incidía en los principales temas de interés para su electorado) a ser una ‘herramienta’ comunicativa más, integrada perfectamente en el enfoque estratégico y el eje temático de la campaña.
Un ejemplo ya lo pusimos en su día: los vídeos del PSOE 2008 incidía en la participación, mientras el del PP 2008 buscaba el voto socialista descontento con Zapatero (los dos, asuntos estratégicos de campaña para los respectivos partidos). Ambos vídeos no necesitaban a sus candidatos porque, como resulta lógico, ninguno de los dos ejes de campaña estaban centrados sobre la imagen del candidato.
3. Adios ideología, hola emociones! Coherentemente con los cambios sociopolíticos, el vídeo electoral ha perdido la gran mayoría de su contenido ideológico y/o programático, el candidato no importa (o lo hace menos), igual que tampoco la posición ideológica de uno u otro partido. En la actualidad, los mensajes electorales buscan fomentar/explotar actitudes/valores de base cortoplacista: la ilusión por cambiar la sociedad, el descontento con la situación económica, la decepción con una persona…
En coherencia con la creciente importancia de las bases publicitarias, se puede apuntar que esto se produce, en parte, porque es más fácil de vender, transmitir y comunicar. Un paso coherente, además, con la explosión que en los últimos años está teniendo la conocida como ‘publicidad emocional’ en España.
4. Lo barato llama a lo masivo. El relativamente bajo precio de elaborar un vídeo se ha traducido en que los partidos hagan un creciente uso de ellos desde varias de sus estructuras: no sólo orgánicas, sino también sociológicas. Pensemos, por ejemplo, en el papel de las juventudes de los partidos, que ha sido creciente en cuanto han elaborado mayores y más notorias incursiones políticas… precisamente a través del vídeo!
En estas elecciones Generales España 2008 el vídeo que más me ha llamado la atención ha sido el de las Xuventudes Socialistas de Galicia, titulado “Y tu, que quieres ser de mayor?” donde, incidiendo en las emociones y actitudes de las que antes hablábamos, y con un bajo presupuesto, los jóvenes militantes socialistas entraban también en campaña con su propio material.
Este tipo de incursiones desde otras estructuras será, creo, más habitual en el futuro, en cuanto permite una mejor permeabilidad y penetración de los mensajes, debido a la segmentación implícita de estas plataformas o colectivos ‘periféricos’ pero ‘relacionados’ con respecto a los partidos políticos competidores. Cada vez tenemos más muestras de esto, sí, pero estamos, sin duda, ante un fenómeno en expansión que a penas ha comenzado.
5. En conclusión. Las nuevas tendencias remarcan la idea de que el vídeo electoral es un formato que está plenamente expuesto a los cambios de la sociedad. Su futuro será la sociedad, igualmente, quién lo marque. Con todo, estamos en condiciones de visualizar los cambios que se están produciendo, y que son el futuro inmediato del formato de comunicación electoral con mayor expansión en la actualidad.
0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.